“TODO ACABA…INCLUSO EL FONDO DE COMERCIO”

Escrito por: Juan Antonio Sanchez
19/01/2024

Como si de una cantinela al desamor se tratara, utilizo aquí estos términos,

para reflejar una realidad, que, más o menos tarde, llegara a la fiscalidad

del comprador de una farmacia.

 

Parece muy lejano aquel 28 de diciembre de 1.995, cuando el Boletín

Oficial del Estado (BOE) nos traía bajo el brazo una noticia que cambio

desde ese momento y por completo los aspectos económicos y fiscales de

una oficina de farmacias: la posible amortización fiscal del fondo de

comercio. Desde esos inicios, siempre prevaleció como condición sine

qua non la onerosidad de la operación. En palabras sencillas, que exista

una realidad económica y no sea un “montaje” es la escritura notarial. Este

aspecto ha conllevado muchas contrariedades ante la inspección de la

Agencia Tributaria que a la hora de solicitar acreditaciones, sobre todo

operaciones a plazo familiares, se encontraba con ausencias injustificadas

y ninguna correlación del calendario de pagos firmado.

 

Dejando a un lado este aspecto, que aún sigue presente ante las

autoridades tributarias, entraremos en el proceso de vida fiscal del fondo

de comercio en la farmacia. En su nacimiento, es muy importante sobre

todo cuantificar su cantidad. Parece una cuestión baladí, ya que los

notarios especifican hoy en día de forma clara las cantidades que

corresponden a cada concepto (stock, fondo comercio, mobiliario, etc).

Pero aquí aparece una de las leyendas fiscales urbanas más extendidas

que es la de la “falsa opción fiscal”. Todos sabemos que la compra de una

farmacia conlleva una serie de gastos importantes como la intermediación,

el impuesto sobre actos jurídicos documentados, notaria, tasaciones, etc. Y

estas cantidades no harán otra cosa que agrandar el valor del fondo de

comercio citado en la escritura, no suponiendo una opción para el

comprador deducirlos como gasto corriente del ejercicio (V2265-20.

02/07/2020).

Una vez fijado el importe llega el momento de reflejar fiscalmente cada

año el porcentaje de amortización que aplicaremos en la declaración de

renta, que se sitúa entre el 5 y el 7,5% anual. Es más que evidente que

desde ese momento empieza el “principio del fin” del fondo de comercio

en términos fiscales. Ya que, en el caso de aplicar la amortización mínima,

el periodo finalizará en veinte años y en el caso de la máxima no

sobrepasará los trece. Aquí llega el dilema anual, de qué tanto por ciento

aplicar ante la modalidad de financiación escogida. Hasta hace muy poco

tiempo, las entidades financieras planteaban hipotecas mobiliarias con la

garantía del fondo de comercio a veinte años. Lo que proporcionaba una

equidistancia entre esta última cifra y el final de las amortizaciones fiscales

del fondo. Es decir, cuando se acaba “lo bueno” (la amortización) y “toca

pagar al fisco” también se acaba la hipoteca, lo que proporcionaba la

liquidez necesaria para afrontar esta nueva situación. Pero en ocasiones y

ante la evidente falta de seguridad jurídica de las normativas fiscales de

nuestro país o bien por otras causas personales, se opta por acelerar a

máximos (7,5%) y podemos encontrarnos con la cruda realidad de tener

que pagar más a Hacienda y no haber finalizado la hipoteca bancaria.

 

Describiendo esta situación, recuerdo la frase de mi progenitor que

siempre me decía: “Juan, el contribuyente, siempre se acostumbra a lo

bueno”. Esta realidad puede conllevar situaciones muy críticas que hasta

pueden desembocar en la transmisión de la farmacia.

Por lo comentado anteriormente, se hace necesaria una labor de previsión

a medio-largo plazo que combine posibles amortizaciones financieras

anticipadas con la utilización del 7,5%.

 

Recordemos que las autoridades fiscales siguen progresando en sus

consultas vinculantes ofreciéndonos (en ocasiones…) seguridad fiscal ante

situaciones extraordinarias de fondos de comercio en farmacias. Para

muestra, la reciente consulta V1516-22 de 24 junio 2022, en la que “… El

consultante heredó en 2006 un negocio de farmacia de su padre. Al ser el

único farmacéutico existente entre los hermanos herederos, se le adjudicó

la farmacia en su totalidad, existiendo un exceso de adjudicación a su favor

que se compensa mediante el pago a sus hermanos con intereses de una

cantidad aplazada por el importe de dicho exceso. Si se podría considerar la

existencia de un fondo de comercio en la operación… En caso afirmativo,

cuál sería el importe que podría reflejar como gasto deducible anualmente

y si puede considerar como gasto deducible los intereses satisfechos…”

 

También quiero reflexionar sobre otra letanía sobre esta situación de fin

del fondo de comercio que “obliga” a comprar una nueva farmacia para

volver al calendario de amortización perdido. Pues mi conclusión basada

en la experiencia es que no siempre se acierta con este leitmotiv, ya que a

veces, el “mirlo blanco” solo pasa un día por delante y quizás es la farmacia

donde has dedicado tus últimos años y a lo mejor una nueva aventura

empresarial de otra farmacia no tenga los mismos resultados e incluso

pueda crear una situación crítica que podría haberse evitado aplicando

nuevas estrategias de planificación fiscal en la anterior.

 

 

 

 

Juan Antonio Sánchez.                                                                                                   

Economista Asesor Fiscal. Colegiado 7654.                                                                    

Socio director TAXFARMA

Fecha de la última modificación07/02/2024

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