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Medicamentos al volante: ¿Qué debes tener en cuenta en la farmacia?

Escrito por: ANTONIO BUSTO
19/11/2018

Muchos de los accidentes de tráfico que se producen están relacionados con el consumo de sustancias que afectan a la capacidad de conducción, estando incluidos dentro de estas sustancias aquellos medicamentos que afectan a la capacidad de conducir. Es por ello, que en esta entrada quiero hablarte de cómo se clasifican los medicamentos en función de su nivel de afectación en la capacidad de conducción y de qué factores debes tener en cuenta cuando los dispenses en tu farmacia.

 

Proyecto DRUID

El Proyecto DRUID no es un estudio histórico sobre sacerdotes celtas, definidos en las culturas grecorromanas como sabios, filósofos, teólogos, jueces, maestros, adivinos y curanderos. Pero si algo tiene en común con estos, es el estudio sobre la influencia de las drogas, el alcohol, los medicamentos y otras sustancias psicoactivas en el ser humano. Aunque DRUID (Driving Under de Influence of Drugs, Alcohol and Medicines) surgió como un proyecto europeo para profundizar sobre los efectos de los medicamentos sobre la conducción, en España sus recomendaciones sirvieron de base para redactar un documento de consenso sobre medicamentos y conducción, para información de la población general y para sensibilizar e informar a los profesionales sanitarios. Concretamente, este documento se elaboró por el Grupo de Trabajo sobre Fármacos y Conducción de Vehículos en mayo de 2016.

 

Clasificación de medicamentos según su efecto en la capacidad de conducción

Como resultado del Proyecto DRUID se clasificaron los medicamentos en cuatro categorías para orientar al farmacéutico sobre los consejos que debe dar al paciente.

– Categoría 0: Sin efecto sobre la capacidad de conducción.

La medicación es en general segura y solo se aconseja conocer si el paciente está tomando otros medicamentos, alcohol o sustancias psicoactivas.

– Categoría I: Influencia leve sobre la capacidad de conducción.

Se informa al paciente que pueden aparecer reacciones adversas sobre todo al principio del tratamiento y que si aparecen no debe conducir. Se le debería recomendar que lea atentamente el prospecto por si tiene dudas y asegurarse de que entiende todas las instrucciones.

– Categoría II: Influencia moderada sobre la capacidad de conducción.

Se informará al paciente sobre las reacciones adversas y su influencia sobre la capacidad de conducir y se le aconsejará no conducir al principio del tratamiento.

–  Categoría III: Influencia muy marcada sobre la capacidad de conducción.
Se informará al paciente de las reacciones adversas y su influencia sobre la conducción y se le indicará que no conduzca mientras dure el tratamiento. En las siguientes visitas del paciente nos aseguraremos de que entiende las indicaciones y profundizaremos sobre las reacciones adversas que hayan aparecido.

Como apunte histórico, en 1992 la Unión Europea ya exigía su clasificación en tres categorías según su capacidad para alterar la conducción de vehículos y un grado alcoholemia considerado equivalente:

 Tabla de clasificación por categorías de medicamentos según su capacidad para alterar la conducción de vehículos y un grado alcoholemia considerado equivalente elaborada en 1992.

 

La situación en España

Desde el año 2007, en España los medicamentos que influyen en la capacidad para conducir deben llevar en su cartonaje el pictograma de advertencia de peligro sobre la conducción de vehículos y manejo de maquinaria peligrosa. Es importante recordar que no la prohíbe, sino que advierte del peligro y aconseja leer detenidamente el prospecto que incluye las advertencias necesarias acerca de sus efectos sobre la capacidad de conducir.

La AEMPS formó un grupo de trabajo en 2008 que terminó de revisar los efectos de los principios activos de los medicamentos autorizados hasta ese momento en el año 2011 (las conclusiones del proyecto DRUID fueron posteriores). Se tuvieron en cuenta estudios específicos existentes sobre la influencia para el conductor de estos principios activos y la frecuencia de aparición de reacciones adversas que afectan a la capacidad del individuo para ponerse al volante.
Los medicamentos que incluyen el pictograma son aquellos cuyas reacciones adversas son muy frecuentes (frecuencia superior al 10%). Para el resto de casos se tuvieron en cuenta otras consideraciones, pues en algunos se incluye el pictograma en función de la reacción adversa, no de su frecuencia, si su relevancia o gravedad así lo requerían.

 

¿De qué medicamentos hablamos?

Los principales grupos de medicamentos que afectan a la capacidad de conducir son:
– Aquellos que actúan sobre el SNC: ansiolíticos, antipsicóticos, antidepresivos e hipnóticos.
– Antihistamínicos (menos en el caso de los de última generación), antigripales y anticatarrales.
– Antiepilépticos y antiparkinsonianos.
– Relajantes musculares.
– Algunos colirios.
– Antineoplásicos e inmunomoduladores.
– Analgésicos, anestésicos y antimigrañosos.

 

¿Cómo afectan a la capacidad de conducir?

Algunos medicamentos, incluso algunos que no requieren receta médica, pueden afectar a la capacidad para conducir vehículos o maquinaria bien porque sus efectos principales afectan a esta (la sedación inducida por un hipnótico) o bien porque producen un efecto adverso que también lo hace (un antidiabético que produce hipotensión intensa). No todos los efectos afectan negativamente a estas capacidades; en ocasiones, la influencia es positiva y se controlan los síntomas de una enfermedad o patología que de otro modo sería invalidante para el conductor.
Es importante atender a factores individuales del paciente como son la edad (la capacidad de metabolización de los medicamentos suele encontrarse disminuida en la tercera edad), el momento del tratamiento en que se encuentra (estos efectos suelen aparecer al principio del tratamiento) y los medicamentos que toma el paciente (si actúan a nivel del SNC y son de acción prolongada, como algunas benzodiacepinas, sus efectos pueden manifestarse a primeras horas de la mañana).
Los medicamentos que afectan a la capacidad para conducir, según los grupos terapéuticos descritos en el punto anterior, pueden producir:
– Somnolencia y sedación.
– Dificultades para la concentración y disminución del estado de alerta, algunos hiperactividad.
– Alucinaciones y confusión, alteraciones en el comportamiento.
– Visión doble o borrosa, mareos y vértigo.
– Disminución de los reflejos y aumento en el tiempo de reacción.
– Problemas de coordinación, inestabilidad y alteraciones motoras (espasmos, calambres, etc.).
– Dificultad a la hora de interpretar las distancias.
– Tendencias suicidas.

 

Consejos al paciente en la farmacia

El consumo de sustancias que afectan a la capacidad de conducción influye en muchos de los accidentes de tráfico que se producen y hasta un 80% de quienes toman a diario medicamentos que pueden influir en ella lo desconocen. Por ello, te recomendamos seguir estos 3 pasos cuando dispenses medicamentos que afectan a la capacidad de ponerse al volante en tu farmacia:
– Aconseja la lectura detenida del prospecto y asegúrate de que el paciente entiende las instrucciones en él contenidas, las pautas de dosificación prescritas por el médico y las recomendaciones dadas desde la farmacia.
– Para poder minimizar los riesgos, debes verificar los efectos que produce un medicamento al inicio del tratamiento o cuando se modifican las pautas posológicas y tener en cuenta que el consumo de varios medicamentos, la edad del paciente y las patologías que padecen, pueden aumentar el riesgo.
– Como norma general, debe prohibirse cualquier cantidad de alcohol o sustancias psicoactivas si se consumen medicamentos que pueden alterar la capacidad de conducción, y también, actuar activamente frente a los casos de automedicación a fin de erradicarlos.

 

Antonio Busto Cuíñas
Farmacéutico y Toxicólogo Forense
Número de colegiado: 2952 
Fecha de la última modificación12/03/2019

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