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Prevención de intoxicaciones por setas desde la oficina de farmacia

Escrito por: ANTONIO BUSTO
27/01/2020

Con la humedad del otoño y las lluvias y el frío del invierno proliferan las setas en nuestros bosques, y con ellas, las personas que se lanzan en su búsqueda cada año. Son muchos los que se guían por mitos que no tienen ninguna base científica o que presumen de conocimientos que no son suficientes para poder concluir la identificación de una seta por su nombre común, género, especie, familia, por sus caracteres taxonómicos y sus cualidades culinarias. Estas personas suelen reconocer como mucho entre 8 y 10, pero existen 600.000 especies de setas conocidas (600 comestibles). Hay unas 100 especies de setas, de entre las 1.500 catalogadas en la Península Ibérica, que contienen sustancias tóxicas más o menos peligrosas, presentándose unas 400 intoxicaciones al año en España.1

El primer error común es afirmar que las setas y los hongos son lo mismo. El hongo es un ser vivo que está formado por el ´micelio`, que está bajo tierra y tiene numerosas ramificaciones como hilillos que se extienden por el terreno llamados ´hifas`, mientras que la seta es la fructificación (carpóforo) del hongo. Nadie ha comido jamás un revuelto de hongos por más que lo jure. El calor y la humedad permite el crecimiento vegetativo del hongo bajo tierra y es la caída de las temperaturas la que lo estresa y hace que aparezca la seta para soltar las esporas e iniciar un nuevo ciclo reproductivo, empezando por la formación de un nuevo micelio.

 

Consejos para la prevención de intoxicaciones por setas desde la farmacia

Hay un dicho común en el mundo micológico y es que “todas las setas son comestibles al menos una vez”. Aplicar el sentido común parece lo más lógico, sin embargo, en este caso también se demuestra que sigue siendo el menos común de los sentidos:

  • Desconfiar de los que dicen recolectar setas habitualmente y “creen conocerlas todas”. Debemos recurrir a profesionales o ir a recolectar setas solo como actividad organizada y acompañados de un experto.
  • Desechar setas y champiñones con láminas muy viejas, oscurecidas, sobre todo si han permanecido en bolsas de plástico o en frigorífico, alteradas por insectos, agua de lluvia, heladas o muy secas, de difícil identificación. La diversidad de tamaños, colores y formas debe hacernos más precavidos y no sacar conclusiones precipitadas.
  • La identificación con fotos de los manuales o de internet puede llevar a errores por similitudes morfológicas.
  • Ante la duda no se debe recoger la seta y si se trata de identificar setas recolectadas por segundas personas, la duda requiere desecharla.
  • Las setas que son comestibles para algunos animales no necesariamente lo son también para las personas.
  • Una vez identificadas, separar setas tóxicas y comestibles por el riesgo de ingestión accidental.
  • Evitar zonas de recolección cercanas a ciudades o zonas industriales por la contaminación, donde se empleen biocidas, cerca de basureros o carreteras con mucho tráfico.
  • Usar una navaja larga, en lugar de rastrillos o hazadas nos permitirá acceder a todas las partes identificativas de la seta. Especies tóxicas como Amanita phalloides, verna y A. virosa, tienen una volva muy visible en la base del pie. Todo el mundo ha oído hablar de estas especies, pero muy pocas personas las reconocen.
  • Algunas setas comestibles, consumidas de forma continuada y en grandes cantidades pueden provocar toxicidad.
  • Llevar una cesta en lugar de bolsas ayuda a la dispersión de las esporas en el bosque y a la reproducción de los hongos y aparición de nuevas setas. También evita que comiencen a fermentar favoreciendo la aireación. Las setas se descomponen rápido y deben consumirse pronto.

 

Consultas al farmacéutico sobre el consumo de setas

En ocasiones nos preguntan en la farmacia si podemos ayudarles a identificar algún género en concreto, porque somos profesionales con una formación multidisciplinar y sabemos derivar la consulta en caso de no poder hacerlo.

Desde el mostrador de la farmacia podemos aconsejar adecuadamente en el caso de la aparición de sintomatología leve y también preventivamente divulgando estos consejos para poder evitar el consumo de setas tóxicas que puedan provocar una sintomatología grave potencialmente mortal. Otra opción, es la participación en las actividades que se organizan en nuestro entorno (ayuntamientos, sociedades, colegios).

Es probable que en una consulta habitual no relacionemos algún síntoma gastrointestinal leve con el consumo de las setas de temporada, pero con las preguntas adecuadas podemos indagar y descubrir que la causa de la sintomatología puede ser la ingesta de alguna especie mal identificada. Nos sorprenderíamos de lo comunes que son estas situaciones sobre todo en ciertas zonas geográficas de nuestro país.

 

Tipos de intoxicación por consumo de setas

Las intoxicaciones por setas pueden clasificarse en dos tipos en función del tiempo sin síntomas que transcurre desde el consumo:

 

1. Con periodo de latencia corto

El tiempo en que tardan en aparecer los primeros síntomas de la intoxicación tras su ingestión es inferior a seis horas (normalmente entre 30 min y 3-4 horas). Suelen ser leves y producir síntomas gastrointestinales fácilmente achacables al consumo por el corto tiempo de aparición del cuadro:

  • Intoxicación digestiva (gastroenteritis aguda por setas).
  • Intoxicación neurológica (síndrome microatropínico).
  • Intoxicación por setas alucinógenas.
  • Intoxicación neurovegetativa (síndrome micocolinérgico, muscarínico o sudoriano).
  • Intoxicación cardiovascular (síndrome nitritoide, reacción tipo `antabús´ o cropínico). Intoxicación hemolítica, trastornos de la hemostasia, dermatitis alérgicas y otras intolerancias.

 

2. Con periodo de latencia largo

Más de seis horas desde su ingesta hasta la aparición de los primeros síntomas de la intoxicación, normalmente entre 9 y 15 horas (puede llegar según los casos, a 10 o 15 días después). Suelen ser graves y producir:

  • Intoxicación hidracínica (síndrome giromitriano o giromítrico).
  • Intoxicación nefrotóxica (síndrome orellánico o cortinarínico).
  • Intoxicación hepatotóxica (síndrome faloidiano).
  • Rabdomiólisis.
  • Síndrome cerebeloso por colmenillas (Morchella).
  • Acromegalia o eritromelalgia.
  • Iintoxicación por Amanitas nefrotóxicas.

 

Existen síndromes mixtos por ingestión de setas que producen síntomas precoces leves, junto con otras que provocan síntomas tardíos más graves.

 

¿Qué hacer si se sospecha de la intoxicación por setas?

Las intoxicaciones más graves requieren intervención hospitalaria y normalmente aparecen tras más de seis horas post-ingesta, por una llamada al Instituto Nacional de Toxicología (91 562 04 20) si se relacionan con el consumo por parte de los familiares o acompañantes, o por acceso directo a un servicio de urgencias. Algunos desenlaces son desgraciadamente fatales y, aunque hoy en día es más difícil que se produzca el fallecimiento si se acude a tiempo a recibir atención médica, todos los años tenemos algún caso. Estos son los pasos a seguir en caso de sospecha:

  • Mantener la calma.
  • Tratar de llevar una muestra de las setas consumidas para su identificación, tipos de setas que se creían recolectar o consumir, morfología aproximada y lugar de recolección.
  • Aportar información sobre número de personas afectadas y el tiempo transcurrido desde la ingesta hasta la aparición de los primeros síntomas, sintomatología predominante (diarrea, cuadro neurológico) y de la intensidad de los síntomas (número de deposiciones o vómitos).
  • Existencia de otras posibles causas o síntomas.

 

 

Antonio Busto Cuíñas

Farmacéutico y Toxicólogo Forense

Número de colegiado: 2952. Colegio Oficial de Farmacéuticos de A Coruña

 

 

Fuentes:

Fecha de la última modificación28/01/2020

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